Entrevistas a David y Diego sobre el rescate en Marruecos

Sota
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Entrevistas a David y Diego sobre el rescate en Marruecos

Mensajepor Sota » 12 Abr 2015, 22:13

Cuando la vida pende de un hilo
El presidente de los espeleólogos vascos analiza el accidente y el rescate de Marruecos
Fuente:
http://www.deia.com/2015/04/12/sociedad ... de-un-hilo
Un reportaje de Arantza Rodríguez - Domingo, 12 de Abril de 2015 - Actualizado a las 06:02h
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Períodico de Deia

Un espeleólogo explora una cavidad de la Reserva de Urdaibai. (Ades)

LA vida de José Antonio Martínez, malherido a la intemperie en un cañón del Alto Atlas, pendía de un hilo. Dice su compañero Juan Bolívar que lo vino a cortar, tras días de angustiosa espera, la Gendarmería marroquí con su “chapucero” rescate. Desde Marruecos se gira el foco hacia los espeleólogos, a quienes se les acusa de imprudentes por aventurarse en una zona arriesgada sin un guía profesional. Quien sabe de esto en Euskadi apenas alberga dudas. La primera muerte fue consecuencia de un desgraciado accidente. El segundo fallecido, “víctima de la burocracia, por decirlo suavemente”, apostilla David Díez, presidente y coordinador de los grupos de socorro de la Unión de Espeleólogos Vascos, para quien “con un poquito más de eficacia tal vez solo tenía que haber habido una víctima”.

Todos asumen que el riesgo cero no existe y cuentan con la posibilidad de sufrir una caída, pero nadie entiende por qué, una vez que se produce, se rechaza una ayuda que a todas luces era más que necesaria. “Quizás les cueste a los políticos o las autoridades comprender que no pueden solucionar todo lo que ocurre en su país. En este caso van extranjeros que realizan actividades que igual en ese país no se practican y no están preparados. Lo lógico es que cuando se les ofrece ayuda desde otro país, la acepten sin más dilación. Está en juego la vida de una persona y el ciudadano no entiende de diplomacias. Es más, las diplomacias deberían ayudar a que todo esto se gestionase con una extraordinaria celeridad”, reflexiona Díez.

Rechazada la mano tendida por vía oficial, los voluntarios no dudaron en movilizarse por su cuenta. “Habíamos tenido hacía no muchos meses a un compañero madrileño accidentado en Perú y estaba ya en el ánimo de los espeleólogos decir: Si tiene un compañero problemas, me presento en el país y actúo. Las autoridades españolas, cuando el Gobierno marroquí dice que no, se quedan un poquito más paradas. Los civiles nos arrogamos más el ir por corazón, pero tampoco sirvió en este caso, porque se les denegó asistir”, relata. Algo que no sucede en Euskadi. “Aquí la Ertzaintza realiza el rescate y si ven que ellos no lo van a poder solucionar porque implica a un personal elevado, avisan a los voluntarios, que para eso estamos. Colaboramos ambas instituciones en beneficio del accidentado”, dice, convencido de que “aquí esta persona hubiese tenido auxilio a las horas o al día siguiente como máximo”.

“No corrieron un riesgo especial” El Alto Atlas, una zona transitada por montañeros en verano, se torna más hostil en la época invernal. “No es lo mismo subir una montaña con hielo que en verano, que apenas hay más que la roca y con un buen calzado es suficiente. Posiblemente tuvieron que realizar algún paso expuesto, subir a cornisas para superar zonas de nieve o de desnivel y ahí es donde se pudo producir el accidente”, aventura Díez. No obstante, aclara, “no estaban corriendo un riesgo especial que no puedan correr los montañeros o espeleólogos en el Pirineo oscense o en Picos de Europa. La técnica se utiliza y si se hace con sensatez, no tiene por qué haber problemas. De hecho, se mueven centenares de personas en estos medios y no ocurre nada, salvo cuando salta el accidente”.

Pese a las acusaciones de Marruecos, este experto cree que los espeleólogos accidentados “no eran inexpertos” e “iban preparados”. En su opinión, el hecho de acometer el ascenso del cañón sin guía no fue “determinante”. “Los grupos que vamos de exploración o visitamos lugares inhóspitos intentamos documentarnos y sabemos lo que existe en cuanto a condiciones de la roca, desniveles, recorridos... El que no tuviesen un guía o no dispusiesen de un GPS no creo que fuese determinante. Es verdad que un GPS ayuda, pero en este caso no tiene nada que ver con el accidente. Sí que hubiese venido bien un teléfono vía satélite para haber comunicado el accidente y acelerar las tareas de rescate”, explica Díez, para quien el Gobierno marroquí ha podido poner estas cuestiones sobre la mesa para tratar de “defenderse un poquito”.

Hay quien considera muy aventurado emprender este tipo de expediciones con apenas dos compañeros de cordada. “Quizás fuese un equipo un poquito reducido, pero tampoco es una locura. Yo no diría que fueron unos imprudentes por ir solo tres, pero vistas las orejas al lobo, si hubiese habido alguno más, igual habrían podido ir a pedir ayuda más rápido”, comenta Díez. “En el mundo de la espeleología -prosigue- decimos que deben ir tres personas como mínimo, porque si uno se accidenta, un compañero queda asistiéndolo física y psicológicamente, procurando que no entre en hipotermia y no se mueva, y otro sale a pedir ayuda. En este caso, en el fondo de un cañón, en unas repisas, si un compañero resultó muerto y otro accidentado, el tercero lo tenía muy difícil para poder salir”, indica.

Expedición en la selva Para prevenir este tipo de situaciones en países que no cuentan con equipos de rescate cualificados, los grupos de espeleólogos se plantean a priori ser autosuficientes. “Se llevan camilla, cuerda, material de rescate y se va con la mentalidad de que si un compañero resulta accidentado, los quince o veinte que hemos ido a esa expedición vamos a intentar saber de las técnicas de espeleosocorro para ser autónomos”, señala Díez.

Aunque los vascos generalmente practican la espeleología en Euskadi, en torno al 5 o el 10% de su actividad la realizan en otros países, como Venezuela, Cuba o México. “No es muy habitual, porque se necesita tiempo y dinero, pero para nosotros no es ajeno el hecho de tener que programar una expedición, los seguros...”, comenta el coordinador de los grupos de socorro, quien ha participado en alguna que otra aventura no exenta de riesgo. “Yo he estado en la selva, donde te deja un helicóptero, te toma las coordenadas y te vuelve a recoger al cabo de diez días. Uno sabe que allí, como haya un problema, comunicar con las autoridades y que se tengan que trasladar va a llevar dos o tres días en el mejor de los casos. Si hay un accidente grave, es difícil sobrevivir”, reconoce. Paliar esta falta de asistencia rápida no es fácil. “En una situación como la de Marruecos, ¿qué podrías hacer? ¿Tener un helicóptero aparcado encima del cañón por si acaso sufres un accidente? Nadie llega hasta esos límites. La única precaución que se puede tomar es duplicar las medidas de seguridad”, comenta Díez.

Tampoco la ayuda en Euskadi es inmediata cuando están bajo tierra. “En un accidente de coche el auxilio llega en media hora. El espeleólogo sabe que si se accidenta en una cueva y está un poquito profundo, pueden pasar ocho, diez o doce horas hasta que llegue un médico. Si es algo grave, las posibilidades de supervivencia son difíciles, pero cuando son fracturas o golpes se suelen salvar con vida”, asegura.

Por osado que parezca, “estadísticamente el riesgo es tan pequeño”, dice este espeleólogo, que es como “preguntarle a un turista si cuando se sube a un avión asume que se puede caer. No somos unos inconscientes. Que un material se rompa o salte un anclaje es un riesgo que asumimos, pero nadie asume tener un accidente, sobrevivir, estar varios días esperando ayuda y morir porque nadie va a ayudarle. Eso no lo asume nadie”, recalca y subraya que “el problema no es que ha ocurrido un accidente, sino que había una persona que podría estar recuperándose en un hospital y ha fallecido y todo parece apuntar a que ha sido por no actuar correctamente”.

En caso de accidente

Espeleólogos vascos
Última edición por Sota el 12 Abr 2015, 22:26, editado 1 vez en total.

Sota
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Re: Entrevistas a David y Diego sobre el rescate en Marruec

Mensajepor Sota » 12 Abr 2015, 22:18

Fuente:
http://www.deia.com/2015/04/11/sociedad ... obrellevar
residente de la Sociedad española de medicina
Diego Dulanto: “La muerte de un compañero es un mazazo que lleva tiempo sobrellevar”

Herido en un entorno hostil, el último espeleólogo fallecido en Marruecos “lo tenía todo en contra”, dice Dulanto, para quien la tardanza del rescate pudo “acelerar el desenlace”

Una entrevista de Arantza Rodríguez Fotografía Unión de Espeleólogos Vascos - Sábado, 11 de Abril de 2015 - Actualizado a las 06:02h
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Diego Dulanto, presidente de la Sociedad española de medicina y auxilio en cavidades.

BILBAO - Cuenta Diego Dulanto, con décadas de experiencia en rescates espeleológicos a sus espaldas, que los accidentados ven el cielo cuando llegan en su ayuda. El único superviviente de la tragedia del Alto Atlas, en cambio, describe un auténtico infierno. A falta de conocer todo los detalles, este médico y espeleólogo analiza desde Bilbao el suceso y confía en que “los problemas diplomáticos, que los ha habido, se puedan agilizar para evitar muertes inmerecidas”.

A la espera del resultado de las autopsias, parece que el primer espeleólogo falleció al caer y que el segundo sufrió una contusión en la cabeza y una fractura en la pierna.

-Un politraumatizado expuesto a unas temperaturas muy bajas, a casi 3.000 metros de altura, lo tiene todo en contra. La tardanza en el rescate posiblemente ha acelerado un desenlace trágico, que ha sido la muerte del segundo espeleólogo.

La hipotermia, la posible pérdida de sangre... ¿Qué suele resultar más determinante a la hora de que un herido termine falleciendo?

-La gravedad de las lesiones es lo fundamental, la exposición a un ambiente hostil, el retraso en la evacuación, la falta de medios para tratarlo... Es un conjunto de cosas. Es lo mismo que ocurre en cualquier accidente automovilístico, si alguien se cae solo por un barranco, no lo rescatan en varios días y está en invierno, todo eso juega en contra.

¿Influye el estado psicológico de un herido a la hora de resistir hasta que la ayuda llegue?

-La fortaleza psicológica siempre tiene gran importancia.

El superviviente sufría hipotermia y estrés postraumático. ¿Cómo puede ser su recuperación?

-Ha estado expuesto al frío, pero las lesiones físicas son leves y se recuperará perfectamente. Otra cosa es el haber estado expuesto a un acontecimiento traumático, como es un accidente en un medio hostil, en el que tardan muchos días en rescatarte y ves morir a tus compañeros. Eso deja unas secuelas que cada persona sobrelleva de una manera diferente. Hay personas que son más fuertes psicológicamente y otras que no. No todas van a requerir tratamiento. El apoyo de la familia y amigos puede ser de gran ayuda.

¿Cómo se suele manifestar el estrés postraumático?

-Los síntomas pueden ser falta de sueño, nerviosismo, dificultad para trabajar, desesperanza, rabia, impotencia... Hablamos de especulaciones porque igual esta persona tiene una gran fortaleza psicológica y puede sobrellevar mucho mejor un trauma como este. Los espeleólogos son generalmente gente dura, resistente, porque es un deporte-ciencia que requiere no solo un entrenamiento físico, también psicológico de poder estar en un sitio a oscuras completamente, aunque en este caso estaban en el exterior. Tendrá que pasar cierto tiempo, producirse un duelo, una investigación de las circunstancias del accidente y, después de todo eso, veremos cómo reacciona.

Dicen que sentía alegría por haberse salvado y rabia por la muerte de sus compañeros. ¿Son emociones habituales en estos casos?

-Durante el rescate habrá experimentado dos situaciones muy diferentes: alegría al ver que llegaba la ayuda y tristeza enorme al ver que dos de sus compañeros fallecían junto a él. La muerte de un compañero, de un amigo, es un mazazo que lleva tiempo sobrellevar.

Usted habrá asistido a personas en situaciones similares. ¿En qué estado se encuentran cuando llegan los equipos de rescate?

-Cuando una persona tiene un accidente de primeras nota una desesperanza terrible. Y ahora ¿qué va a ser de mí? En el momento en que empieza a llegar gente, el ánimo sube muchísimo porque ve que eso va funcionando. En este caso, que la cosa no iba para nada, el rescate no se producía y llevaban varios días, el nivel de desesperanza iría en aumento hasta que los rescataron, pero para uno de ellos fue tarde.

Cuando les ven a ustedes debe ser como si se les abriera el cielo ¿no?

-La alegría suele ser grande, de decir: Empiezo a ver el cielo, ya no veo un agujero negro de a ver cuándo viene alguien.

¿Qué se debería llevar en el botiquín en estas expediciones?

-Hay cosas muy sencillas que solucionan grandes problemas. Una piedra que te da en la córnea produce un dolor terrible y deja a una persona tuerta. Con llevar un colirio anestésico y un antibiótico puedes solucionar un problema enorme. Cuando vas a otro país tienes que tener en cuenta que hay ciertos medicamentos, como los morfínicos, que no puedes llevar. Solo está permitido con autorizaciones complejas de obtener y si los llevas de tapadillo y te cogen en una frontera, te puedes meter en un buen lío.

¿Cómo mitigar el dolor sin morfina en un accidente de este tipo?

-Cuando una persona tiene una fractura, inmovilizándola con medios de fortuna vas a mitigar el dolor. Si hay un hueso roto y fuera de su sitio, puedes colocarlo más o menos en una situación buena para que duela menos. Si está sangrando una herida, taponarla para que no sangre más. Ese tipo de cosas hay que enseñárselas a las personas que no son médicos o enfermeros.

Y recurrir a los analgésicos.

-Tienes antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno, paracetamol... Analgésicos menores que, aunque no tienen la potencia de los opioides, pueden servir para mitigar el dolor. Si hay heridas, también hay que llevar antibióticos, gasas estériles... Pero, más que el botiquín, hay ciertas maniobras que cualquiera debería saber, como reducir una luxación de hombro, realizar una reanimación cardiopulmonar básica -que te salva la vida, pero tiene que hacerse en el momento-, inmovilizar fracturas para que no sangren, colocar al herido en la mejor situación para que no empeore...

Desde Marruecos se ha llegado a calificar a los espeleólogos accidentados de “imprudentes”.

-Hablar de imprudencia es muy aventurado cuando todavía no se tienen todos los datos. Se supone que era gente experimentada, pero cualquier expedición a cualquier sitio, sobre todo en países más exóticos, tiene ciertos riesgos. La infraestructura de rescate en Marruecos no es la que hay en Europa. El año pasado en Alemania hubo un rescate en cueva, que duró doce días, con una cantidad de medios impresionante. Actuaron un total de 720 personas para rescatar a un espeleólogo que estaba herido a 1.000 metros de profundidad, entre helicópteros, gente que estaba fuera, gente que entró dentro, coordinadores... Además, fue un rescate internacional, con equipos italianos, croatas, suizos, austriacos, alemanes... Eso es Europa, no África. No tiene nada que ver.

¿Cree, como denunció el superviviente, que hubo “negligencia” por parte del Gobierno marroquí?

-Las circunstancias del rescate todavía están por dilucidarse. Posiblemente el Gobierno marroquí pensó que sus medios eran suficientes para poder abordar un rescate de estas características y por eso frenó la ayuda española. Posiblemente haya habido una mala valoración de la situación y, al fin, cuando ya se desbordó, dijeron que fuera gente muy preparada de la Guardia Civil, de rescate, y solucionaron el tema. Sacaron los cadáveres cuando ya era tarde. No tengo más datos que los de la prensa, pero es muy posible que si se hubiera llegado antes, ese segundo muchacho habría podido sobrevivir. No obstante, se requiere un análisis detallado de las informaciones que manden unos y otros para saber cuál es la verdad.

Según el relato de este espeleólogo, apenas acudieron en su ayuda un par de gendarmes. Un dispositivo a todas luces insuficiente.

-Si al Alto Atlas, que es una zona maravillosa, en la que hay montes, se acerca mucha gente para disfrutar de esos paisajes y no existen grupos de rescate especializados, quizás es el momento de que el Gobierno marroquí pida asesoramiento de otros países, como España o Francia, que tienen grupos perfectamente organizados, para formar a esa gente. La imagen de un país mejora cuando alguien que tiene un accidente puede ser socorrido, por lo menos, en mejores circunstancias que lo que ha pasado en este caso.

¿Considera que la actuación del Gobierno español fue adecuada?

-Estoy casi seguro de que se hizo todo lo posible para llevar ayuda, pero si el otro gobierno no autoriza que otros medios especializados vayan a su país, tú no puedes ir allí a la brava. A pesar de que insistieron en su ofrecimiento, Marruecos consideró que tenía medios suficientes. La rabia y la impotencia de los compañeros es comprensible.


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